top of page
pexels-mrish_marina_alekseevna-20195869-6534919.jpg

Buenas buenas! Qué lindo encontrarte por aquí.​

Este material acompaña el desafío 👉🏼 “Solo por hoy, no me quejo”. No es una guía para hacerlo perfecto. No es una consigna más. Es una invitación a observar, con honestidad y sin juicio, cómo funciona la queja en tu día a día. Podés leerlo a tu ritmo, volver a él cuando lo necesites y tomar solo lo que hoy te resuene.

Solo por hoy no me quejo

Material de acompañamiento para el desafío de 7 días

Antes de empezar

Si llegaste hasta acá es porque te sumaste —con curiosidad, intención o ganas de probar algo distinto— al desafío “Solo por hoy, no me quejo”.

Este texto no es una guía para hacerlo perfecto. No es una consigna más. Y no tenés que estar de acuerdo con todo lo que leas.

Es simplemente un material de acompañamiento. Para esos momentos en los que, en el medio del desafío, algo se mueve: una incomodidad, una pregunta, una resistencia… o una toma de conciencia.

Todo eso también es parte del proceso.

La queja (sin juicio)

Quejarse es humano. Lo hacemos casi sin darnos cuenta. A veces para descargar, otras para sentirnos acompañados, otras porque es lo único que conocemos.

El problema no es la queja en sí. El problema aparece cuando se vuelve un
hábito automático.

Cuando nos quejamos sin registrar que lo estamos haciendo. Cuando la queja ocupa tanto espacio que termina condicionando cómo
miramos la realidad.

Dónde ponés la atención

Hay una idea simple —y muy poderosa— que atraviesa este desafío:

Aquello en lo que te enfocás, se expande.

No como castigo. No como premio. Sino como consecuencia.

Si gran parte de tu
energía está puesta en lo que falta, lo que molesta, lo que no funciona, es lógico que eso crezca en tu percepción.

Este desafío no busca que ignores lo que pasa. Busca que te des cuenta.

No es pensar positivo

Este no es un ejercicio de pensamiento positivo. No se trata de forzarte a ver todo bien ni de negar emociones.

Se trata de conciencia.

De registrar cuándo aparece la queja, de observar qué hay detrás y, si podés, elegir algo distinto.

A veces será cambiar la mirada. A veces será accionar. Y otras veces, simplemente soltar.

El mantra

Durante estos 7 días, cada vez que detectes una queja, podés repetirte:

“Solo por hoy, no me quejo.”

No como una orden ni como un castigo, sino como un recordatorio.

Un freno suave. Una pausa. Una oportunidad de elegir.

Qué puede pasar (y está bien)

Tal vez al principio notes que te quejás más. No porque esté empeorando, sino porque ahora lo estás viendo.

Tal vez aparezca incomodidad, ganas de justificarte o incluso risa.

Todo eso está bien.
La conciencia suele llegar antes que el cambio.

Para cerrar

No hace falta hacerlo perfecto. No hace falta llegar a ningún lugar.

Este desafío es solo una invitación: a
observar tu diálogo interno y a preguntarte si hay otra forma de estar.

Pequeños cambios en la forma de pensar pueden generar grandes cambios en los resultados.

A tu tiempo. A tu manera.

Con amor,

Clau.
 

bottom of page